"...una mujer mi libertadacompañada y consentida
una mujer fue-es-será
mi paz, mi ruina, mi
fortuna
una mujer mi sinrazón
o la razón de mi locura.
Walter Mondragón - blogger
Tienen en común no haber celebrado más de veinte cumpleaños y atentar contra mi cordura cada vez que les hablo. Me he preguntado a mi misma si alguna vez fui así. Espero que no, y aún más… ruego a Dios no serlo actualmente en desconocimiento absoluto de mi falta.
La primera de ellas a penas tiene edad para estar en bares de ambiente, sin embargo presume de poder darme un tour por todos los de la ciudad. Es definitivamente neurótica, extremadamente efusiva, completamente variante, y está absolutamente loca. Me juzga, me sermonea, me critica, todo por considerarme “demasiado exigente” para elegir con quien estoy. A veces sospecho que su análisis minucioso de mi actitud reacia a tener pareja en realidad obedece a su venganza personal y solapada por no haberle permitido robarme un beso… ¡niña osada!.
Debo admitir que canta maravillosamente, y que me despierta un instinto de protección, de esos que creo haber tenido pocas veces en la vida.
Con ella puedo hablar indefinidamente, porque su conversación me arranca las palabras, y no es que me converse de lo último en películas, o que me hable del programa más reciente para chatear por internet, o que cuente de las nuevas tendencias del diseño gráfico, es simplemente que me gusta saber sobre lo que le pasa, y preguntarle hasta lo que no quiere decirme.
Su nueva hazaña es acusarme de haberle dado un número falso para que me llame. Se atrevió a decirme mentirosa, el peor de los insultos para mí, que considero que la verdad es lo único que tengo en la vida. Además se rehusó vehementemente a darme clases de guitarra y seguramente jura por su vida que no me va a volver a hablar.
La segunda, es recién llegada a mi escenario. Una niña de 20 con una actitud seria, calmada, pero no pasiva. Nos hemos besado hasta el alma en verdaderas batallas campales de labios y lengua, pero muy en contra de los preceptos que yo tenía de mí misma, no tenemos una relación. Siempre está dispuesta, pero nunca es fácil y la verdad me gusta que así sea.
La última vez que salimos puse el grito en el cielo porque trató de darme la mano al bajar del bus. Yo tengo reglas muy estrictas en cuanto a ese asunto, reglas que quedaron muy bien definidas en esa ocasión: no me des la mano al salir de un vehículo, no me cedas el paso en la escalera ni al pasar por una puerta, todo lo pagamos a medias, y jamás te voy a abandonar porque está lloviendo y se hace tarde, hasta que me asegure de pasarte dejando en el taxi por tu casa.
Ella me desquicia en cambio por no ser igual a ninguna otra que haya conocido. Cada vez que nos vemos no volvemos a hablar hasta un par de días después. No mensajes al celular, ni correos electrónicos, ni messenger. Y por muy extraño que parezca para mí esta bien, excepto que no sé lo que eso significa, le gusto, no le gusto. Pero tampoco quiero preguntar, porque secretamente me encanta su juego.
La tercera loca sub 21 de mi vida, es un peligro en toda la extensión de la palabra. Soy su yoyo de carne y hueso. Me desecha cada vez que la novia lo exige, dice que se lo permite para librar a mi vida del “daño que me causa” su presencia, acto noble… no. Porque luego vuelve a hablarme con cualquier excusa, esperando que yo me active inmediatamente en sweet mode, como diría mi amiga Xena (http://www.lesmode.com/). Pero la verdad es que mi paciencia está llegando a sus límites, y mensajes de texto tres veces al día preguntándome qué estoy haciendo, no justifican el tiempo perdido y mi sincera preocupación por lo que sea de ella. ¿Qué busca en mí?. La respuesta obvia para todo el que la conozca es: alimento para su ego.
Debo confesar que por demasiados meses he sido una verdadera proveedora de alimento abundante, rico en vitaminas, hierro y calcio, para ese ego enorme que tiene la niña. Últimamente como que me quiero retirar del negocio porque la verdad, estoy quedándome con un tremendo déficit presupuestario emocional.
Estas tres son las locas que me hacen agradecer a Dios el conocer gente nacida en el, y antes del 84. Gracias Jolie (22), Xena (29), Diana (23), Viviana (24), Ann Marie (?), Mercedes (24), Alexandra, Mafer (24), Wendy (25), y a todas las demás que ya superaron la crisis del final de la adolescencia y para mí integran el grupo de las mujeres psicológicamente saludables en mi vida.
4 comentarios:
Si yo soy saludable, tengo todas las vacunas, además las niñas solo quieren vacilarte, pasarla rico, y ellas llegarán hasta donde tu se los permitas.
Sí, puede ser, pero igual me hacen difícil la vida en el proceso.
Gracias por utilizar un fragmento de mi poema en tu post. Para los que quieran leerlo completo lo pueden hacer en http://detulua.com/waltermondragon/index.php/2007/03/07/una-mujer/
Saludos
Un placer... he estado leyendo tu blog y me gusta mucho.
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