lunes, 24 de septiembre de 2007

Infidelidad y crimen

Debo confesarlo. Te he sido infiel. Lo he sido mientras dormías. Ahora tengo un romance oculto con tus labios perfectos y con esa sonrisa que me ilumina el día, tengo una cita con ellos a diario cada vez que cierro los ojos.

Me he enamorado perdidamente de tu voz y no te lo he dicho. He marcado con mis labios rutas secretas en tu espalda, para no perderme buscando el camino cuando descansas.

Cada uno de los vellos que cubren tu cuerpo han sido complices del delito que cometí secretamente y hoy confieso.

He secuestrado tu olor para que se quede conmigo cada vez que no estás. Ha tratado de huir. No lo permitas. De ser necesario traelo de nuevo conmigo a que continue en cautiverio, hasta que se olvide de ser libre y haga de mi nariz, mi ropa y mi cuerpo su hogar.

Te he sido infiel con el calor de tu cuerpo. Mi pecho y tu espalda, se acariciaron mientras dormías ingenuamente.

Me he llevado conmigo el recuerdo de tu abrazo, de tu beso suave y de tu lengua perpetradora. Son mis únicas posesiones hasta que regreses.

No hay comentarios: