Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho.Jean Jacques Rousseau
He escrito dos en mi vida. Me confieso así ingenua. Ambas quedaron como recordatorios de amores fallidos.
La primera fue un grito anónimo que quedó sin respuesta. El género neutro fue mi cómplice y me acompañó en cada palabra, de tal manera que mi honestidad y mi reputación quedaron intactas a la misma vez.
Firmé con mi primera dirección de correo electrónica, y así de ilusionada estaba que yo, que mi contraseña fue su nombre, el de la chica del olor a fresa.
En la espera de una respuesta que nunca llegó, después de más de diez clicleos diarios en mi bandeja de entrada, y más horas de navegación que Popeye, conocí a la segunda destinataria de las dos únicas cartas de amor que he escrito y escribiré.
Tenía la cara cuadrada, un tatuaje que decía Studioworks 454v y jerga venezolana. Era blanca o beige dependiendo del puesto que alcanzara en el cyber.
Viví un año y medio con el corazón colgado en el messenger, y los dos muñequitos que giran ya me hablaban de tú y me preguntaban por la familia.
Mi paisaje se adornaba de montones de papeles acumulándose en mi escritorio, y mi sol y mi luna eran las luces fluorescentes que se asomaban por las rejillas de aluminio.
Cuando la distancia redundó en separarnos, dejé mi corazón impregnado en una carta. Aún tengo la esperanza de que la conserve entre mi disco de Juan Fernando Velasco y el recuerdo de alguna de sus llamadas de media noche.
Yo era más joven, más desesperanzada, más perdida y ella fue mi brújula. Esa carta fue un intento resignado por no perderla.
Le conté lo que significaba para mí, lo perdida que había estado antes de conocerla, le conté de mis miedos, por supuesto sin contárselo a ella, sino como escribo este post, con un "a quien interese" imaginario precediéndolo. La finalicé con un "ayúdame a terminar esta historia", ella dijo que se acabaría en algún momento, pero nunca miró atrás.
No creo que vuelva a escribir cartas de amor. No funcionan para mí. Ahora creo firmemente en que ser "grande" implica decir lo que quieres cara a cara y estar tan preparado para un no como para un sí. El problema radica cuando obtienes un tal vez.
2 comentarios:
Sigue con este blog... Al menos yo lo seguiré visitando...
No te preocupes que la mujer para ti llegará...
Y aunque sea mejor la mayoría de las veces declarar todo el amor y expresar los sentimientos cara a cara, nunca está de más una hermosa carta de amor para la persona que amas... Y quiero pensar que como vas a encontrar a quien amar, y quien te ame, volverás a escribir una carta de amor!!
Saludos de Colombia...
Ojalá visites mi blog
http://partedeadelante.blogspot.com
Muchas gracias por tu comentario. Yo espero que sí llegue.
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